Llegar a
Alfarnatejo por la carretera que atraviesa el desfiladero del
río Sabar es adentrarse en un paisaje telúrico de sierras
desgarradas en bloques pétreos que detuvieron su rodar en las
laderas de Gallo-Vilo; es acercarse a los dominios de las águilas en
los tajos de Doña Ana y del Alto del Fraile.
La historia de Alfarnatejo parece remontarse a tiempos
prehistóricos. En el desfiladero del río Sabar han sido descubiertos
varios yacimientos neolíticos. Y al sur, en el Tajo Gomer (1.129 m),
se han hallado objetos de uso doméstico a los que los arqueólogos
atribuyen más de 5.000 años de antigüedad. Alfarnatejo estuvo ligado
siempre a Alfarnate, de la que se separó en el siglo XVIII. Debió
ser una alguería en tiempos de la dominación musulmana que nació al
calor del castillo de Sabar, cuyas ruinas aún se conservan en la
cima del Alto del Fraile. También se cuenta que la topografía lo
hizo hogar de bandoleros que aquí se refugiaban dada la dificultad
del terreno, que para ellos significaba seguridad, una vez cometidas
sus fechorías.
De interes:
Iglesia del siglo XVIII Santo Cristo de Cabrilla
A las afueras del pueblo destacan las ruinas del castillo árabe de
Sabar