barrio que nació y se consolidó alrededor del
río Guadalhorce y sobre el cual, como enclave de bienvenida, se
encuentra un puente de hierro que se construyó en 1928. Su historia
se remonta al momento en el que se llevó a cabo el Plan del
Guadalhorce que el Gobierno de Primo de Rivera elaboró con la
intención de controlar las crecidas del caudal y crear nuevas
tierras de regadíos mediante la introducción de canales de riego. La
obra, que fue adjudicada a Rafael Benjumea, a la sazón ministro de
Fomento y conde de Guadalhorce, consiguió unir Cártama con la
campiña a la altura del cortijo de Venta Romero, situado en las
cercanías de la estación de ferrocarril y donde se consolida la
creación de un nuevo núcleo urbano, la Estación, y donde se
encuentra la parroquia de San Isidro Labrador, que data del siglo
XIX.